sábado, 19 de octubre de 2019

Cuadernos de Iowa/X


            Nevers, Nevers, Nevers… Me vuelves del revés, me das la vuelta como a una media, ya no sé de qué lado tengo las costuras. O si las tengo. O si ya estoy toda dada de sí, toda dada de mí. A veces creo que me voy a romper, y grito y luego ya regreso, tampoco sé si entera o en trozos, en cachitos de cristales de vidriera de catedral. Añicos de pétalos del rosetón de un templo. Tras la explosión que provocas en mi interior todo salta por los aires y la onda expansiva te separa de mí, aunque permanezcamos abrazados. Por eso no quiero que me sueltes. No sabría volver. Como un globo que se pierde en el aire, y sube y sube y…

***
            No sé si los ángeles existen, o si son la metáfora de algo que somos o está en nuestro interior y que nosotros sacamos al exterior y lo hacemos ajeno. Veo lo angelical de ti, aunque angelical no te pega. Mejor angelitud. Veo tu angelitud, como veo tu gatitud. Y veo también las alas que hay en cada cosa. Esa pulsión hacia lo sobrenatural. Y tú me llamas ángel a mí porque ves en mí lo que ya tienes en ti. De cualquier modo somos hermanos gemelos. Eres mi yo masculino como yo soy tu yo femenino. No me entiendo ahora sin ti. No sabría ser yo sola otra vez. Bueno, no querría. Después de haber conocido esto, no.

***
            Me pongo a hacer variaciones con tu nombre cuando no estás, cuando pienso en ti deseándote porque quiero que llegues ya, Nevers, Versen, Resven, Senver, qué sé yo, del derecho y del revés, cambiando letras, sílabas, basándote en las uves, mordisqueándote y ronroneando en las erres… Y de repente Denver, esa D de dedo, de divinidad, de deber, de dar, de devolverte todo el placer, de media luna creciente, como nos enseñaban en el colegio de las monjas: cuando la Luna tiene forma de C es luna menguante, y cuando hace una D, por el contrario, es creciente…

Eduardo Fraile

sábado, 12 de octubre de 2019

La guerra de Troya no tendrá lugar


(Nines & Tony. Conversación telefónica. Pantalla dividida en dos) 

NINES: Jefe, ha estado esta tarde un tío preguntando por ti. Le he dicho que te habías ido de vacaciones, pero creo que no se lo ha tragado. Es ése de las Delicias que andaba buscando a la novia del poeta.
TONY: Vale, gracias. Joder, el pavo éste otra vez. Si vuelve y te da la vara, tú no sabes nada de esta historia. Ana y yo nos vamos a Grecia. Josechu se va a encargar de cerrar por las noches y hacer la caja.
NINES: Sí, yo prefiero no quedarme hasta tarde.
TONY: De acuerdo, y si hay algún problema llamad a la poli, pero esperemos que no sea necesario.
NINES: Vosotros iros.
TONY: Llamaré todos los días aquí. Voy a hablar con Jose para que esté al loro y si hace falta traiga seguridad. Venga, lo mejor es actuar normalmente.
NINES: Ya sé que es mejor que no sepa nada, pero ¿el poeta y la chica están bien?
TONY: Sí, ya están fuera de España. Tardarán en volver.
NINES: Gracias, jefe. Que lo paséis bien en las ínsulas homéricas.
TONY: Chao. La guerra de Troya n’aura pas lieu.

Eduardo Fraile

sábado, 5 de octubre de 2019

El diccionario


—Oye ¿tú tienes clítoris?
—Anda ya, que no, que me lo ha comido un gatito.
—Mira, aquí dice que la Academia no tiene clítoris.
—Vaya libraco, qué es.
—Un diccionario de 1850. He estado buscando en las estanterías privadas de Pedro, y diccionario etimológico no he visto, pero he encontrado esta joya.
—O sea que buscabas lunar y has encontrado clítoris.
—Más o menos. Y es genial. Tiene unas definiciones…
—Y qué es eso de la Academia, ¿la de la Lengua?
—Ay, ven, que te voy a hacer yo cositas con la lengua.
—Lengua de gato, pata de pato, rata de rato…
—Pues este diccionario que huele tan bien… Esnifa, esnifa…
—¡Esnif!
—A que huele guay.
—Sí, como a hierbas del campo. Qué papel, parece papel de billetes de 1000.
—… es el Diccionario clásico de la Lengua española, por Don Ramón Joaquín Domínguez.
—A ver, a ver… Me gusta esto: Sitio o asiento principal del deleite venéreo. ¡Toma ya!
—Y lee al final.
—La Academia no tiene clítoris. ¡Maravilloso! La Academia no va a poder tener orgasmos hasta que te elijan a ti como miembro viril.
—Lo que quiere decir el glorioso señor Domínguez es que por entonces el diccionario de la Real Academia no recogía todavía esa voz.
—¡Bravo! Sólo por esa definición merece pasar a la posteridad. Así que cuando escribas nuestro libro, no te olvides de sacarle. Qué tío más cachondo, el tal Domínguez.
—Pues espera a leer `esperanza ՛. Te vas a caer redonda. Creo que hemos encontrado un juguete total.
—¿Un juguete sexual?
—¡El juguete definitivo!

Eduardo Fraile

sábado, 28 de septiembre de 2019

El lunar


—Tienes un lunar aquí, debajo de esta tetilla. ¿Sabes que los franceses los llaman ‵grain de beauté′?
—Pues los ingleses, igual: ‵point of beauty′.
—¿Nuestra palabra vendrá de la Luna?
—No se me había ocurrido pensarlo, pero es bien bonito.
—Lo podemos mirar en el Corominas, pero creo que Pedro no tiene aquí diccionarios.
—Mejor no. Este lunar mío sí es de la Luna. Me gusta.
—Toda tú eres de la Luna.
—De nuestra Luna y de la otra.
—De todas las lunas del Universo, tuviste que venir a parar a ésta.
—¡Hala! ¡Bogart! ¡Qué pasada! Casablanca no nos pilla de paso en este viaje.
—¡Siempre nos quedará París!

Eduardo Fraile

sábado, 21 de septiembre de 2019

Ana & Tony


(Tomándose una copa en el velador del Poeta. Café La Luna. 11 de la noche)

ANA: ¿Y se van a ir a USA, esos dos? ¿Pero tienen dinero?
TONY: Me da que ella sí. Ha trabajado de modelo internacional.
ANA: Me lo creo. Qué bellezón. Hasta yo estoy impresionada.
TONY: Y ligaron aquí, en esta misma mesa.
ANA: Qué puntazo. Brindemos por ellos. El poeta y… ¿la musa?, ¿la poesía?
TONY: Desde luego, al poeta le ha caído el premio Nobel de… ¿de qué?
ANA: ¿Será bueno para él?
TONY: Será la hostia y el copón bendito. Pero se acabará. Ojalá no, pero se acabará.
ANA: El cielo y el infierno.
TONY: Oye, ¿te apetecería que nos fuésemos tú y yo también, unas vacaciones?
ANA: ¿Con ellos?
TONY: No, con ellos no. Pero el negocio va bien. Podíamos hacernos un tour o algo.
ANA: ¿Por la ruta 66?
TONY: Por ejemplo… o por Europa. ¿Grecia te parece?
ANA: ¡Me parece! USA me estaba dando un poco de torridez, ahora en verano.
TONY: Tienes razón. Islas griegas, Organízalo tú.
ANA: Vale, yo me encargo. ¿Y están todavía en Balneario?
TONY: No, les hemos facturado a la montaña, para que se desentumezcan, y en lo que les dé un poco el aire…
ANA: Ella va a querer irse ya.
TONY: Se irán por Francia, hasta París, y luego volarán a Nueva York.
ANA: ¡Vaya aventura!
TONY: ¿Nos pasamos por el Cafetín?
ANA: Casi vamos a casa, pensar en esos dos me ha puesto…
TONY: ¡Pues sin perder un minuto!

Eduardo Fraile

sábado, 14 de septiembre de 2019

Polvo de estrellas



—Me gustan mucho tus pelos: en las piernas, en el pecho. Y luego la delicadeza de tu cuerpo: pareces un Cristo yacente. Ya te lo veía en los pies, pero todo tu cuerpo es ascético, delgado pero firme, masculino y femenino. Y los pelos te quedan genial. Me encantas.
—Tú tampoco estás mal. A mí también me encantan tus pelos.
—¡Oye!
—Estás recubierta de un finísimo vello dorado que hace que parezcas de oro. Nunca había visto nada igual.
—Mejor. Te prefiero virgen.
—Sí, se puede decir que hasta que te he conocido…
—Dices conocido en lenguaje bíblico.
—Sí, bíblico y glíglico y metafórico y jitanjafórico.
—Vaya, que tu primer polvo estelar ha sido conmigo.
—Estelar, interestelar, galáctico… ¡Un cometa!
—¡La Vía Láctea!
—Uf. Hay algo en el Universo, no sé, las galaxias, las nebulosas parecen torbellinos de semen…
—Pues eso. ¡Polvo de estrellas!

Eduardo Fraile

sábado, 7 de septiembre de 2019

El axioma


—Estamos llegando a un estado de compenetración cercano al de los hermanos gemelos. Ya nos leemos el pensamiento. Tenemos telepatía. El uno acaba las frases del otro. Nos estamos fundiendo en uno. ¿Qué va a salir de aquí?
—La idea es que si la suma de nuestros yoes da una cantidad superior a la de las partes por separado, entonces guay. En cambio, si la suma es menor, pues la pareja se convierte en un lastre para las individualidades.
—Pues guay. Tú me elevas, me sumas, me multiplicas…
—Y contigo sigo siendo yo, pero mucho mejor, gracias a ti.
—O sea, que te potencio.
—Me potencias a la n. Toca, toca.
—No, si la evidencia no necesita demostración.
—¿Ah, no?
—Como un axioma.
—¿Y si hacemos el axioma?
—Suena a jadeo total, casi hasta la asfixia…
—Suena a japonés, a El imperio de los sentidos.
—Bueno, hagamos el axioma, pero sin ahogamiento. Ya me tienes toda marcada por el cuello. Axiómame con contención.
—¡Guay! Vas a ver…
—¡Sí! ¡Las estrellas!

Eduardo Fraile